El momento adecuado para dar de comer a tu gato

Los gatos deberían comer poco y a menudo. Lee cuál es la mejor manera para organizar las comidas diarias.

Nutrición para gatos 

¿Dos veces?

Servir la comida dos veces al día es el método más cómodo para cualquier dueño. Se da la primera comida cuando se sale por la mañana y la segunda a la vuelta; pero, ¿estamos seguros de que es la mejor elección para nuestro gato?

La respuesta es más negativa que positiva. Si, por un lado, los gatos adoran la rutina, por otro, un intervalo temporal tan amplio provoca voracidad y el peligro de regurgitaciones inmediatamente después de comer. Además, los felinos son animales a los que les gusta buscarse la comida y la imposibilidad de hacerlo en casa les pone nerviosos.

¿O bien tres?

 

Fraccionar la comida tres veces al día es útil sobre todo para los gatos jóvenes. La cantidad no debe cambiar, pero la mayor frecuencia ayuda con toda seguridad.  No obstante, permanece el problema de que la mayoría de los amos están fuera de casa todo el día.

Cuando lo pidan y autónomamente.

Este método lo utilizan la mayoría de los propietarios de gatos y consiste en proporcionar la comida cuando el gato se acerca a la despensa y empieza a llamar la atención. En este caso, la ventaja es que la comida nunca se desaprovecha y que hay un contacto más continuado entre el amo y el animal. Sin embargo, aparecen dos problemas: podría acostumbrarse a pedir comida incluso en plena noche o desearla cuando no se está en casa.

 

Disponer de un dispensador con comida seca Schesir a su completa disposición en este caso lo ayudaría a comer cuando realmente tiene hambre. ¿Y en cuanto al alimento húmedo? Es importante proporcionarles los dos tipos de alimento.

La mezcla apropiada.

Schesir recomienda alternar diariamente en la dieta del gato los alimentos secos, para aportar el equilibrio correcto de los diferentes nutrientes y facilitar la eliminación del sarro, y los húmedos, para hidratar al gato que espontáneamente bebe poco. La proporción entre alimento húmedo y seco debería establecerse con precisión en función de las condiciones, los hábitos y las preferencias del gato; de cualquier forma, orientativamente, puede ser 50% y 50%.

 

Como ocurre a menudo, la solución se encuentra en el término medio. ¡Prueba!