Cómo saber si tu gato tiene frío

Sí… también los gatos pasan frío. Ya vivan cómodos dentro de casa ya estén correteando todo el día fuera.
Como
saben los que tienen gatos, en general, al minino le gusta estar calentito; sin embargo, en algunos casos, más que un placer se trata en realidad de una verdadera necesidad física.

Consejos prácticos

¿A qué razas hay que prestarles más atención?

Las razas que requieren más atenciones con el frío son las de pelaje muy corto o sin pelaje, por ejemplo, los Sphinx y los Peterbald.
En este caso, nuestro consejo es que dejes salir a tu gato lo menos posible y, cuando lo haga, vestido con una prenda para mantener lo máximo posible el calor corporal y, de cualquier forma, solo en verano.
Como es lógico, a las crías y los gatos viejos hay que prestarles especial atención durante los días fríos.

En invierno, también puede aumentar la posibilidad de que el gato desarrolle cálculos renales, sobre todo los ejemplares machos o esterilizados; en invierno, los gatos se muestran más perezosos y se mueven menos, beben menos y sienten menos el estímulo de orinar. La orina, al estancarse en la vejiga, podría consiguientemente provocar la formación de cristales de estruvita. Para prevenir este problema, sería mejor mantener al gato en casa calentito y asegurarse de que beba lo suficiente para hidratarse correctamente y que orine regularmente. 

Cómo saber si tu gato tiene frío

Presta atención a estas señales, podrían indicar que tu gato tiene frío:
– Tiende a estar siempre bajo mantas o abrigos
– Duerme siempre cerca del radiador o la estufa
– Tiembla
– No quiere salir

El gato que vive al aire libre

El gato en invierno combate el frío con diferentes métodos naturales para aislar el cuerpo: los gatos de pelaje largo –por ejemplo, el gato Bosque de Noruega– aumentan la cantidad de subpelaje, mientras que, en general, todos los gatos que viven en el exterior crean una especie de “cámara de aire” entre la piel y el pelaje.
Si el gato está acostumbrado a vivir fuera de casa, debemos asegurarnos, a través de una visita al veterinario, de que no tenga patologías, ya que, en este caso, las bajas temperaturas podrían ser muy peligrosas.  De cualquier forma, podemos hacer que su camita sea más cálida, reduciendo su espacio para que sea más pequeña y acogedora; para ello, por ejemplo, se pueden usar cojines.

Entrar y salir también podría ser arriesgado debido a las oscilaciones de temperatura.

También hay muchos gatos que se calientan a gusto cerca del motor o de las ruedas del coche; por esta razón, ¡debes prestar atención cada vez que vayas a utilizar tu vehículo!

El gato doméstico

¿Se pasa los días durmiendo más de lo habitual? No hay que alarmarse: es normal que el invierno le provoque una mayor pereza, la cual le ayuda a conservar las energías para regular su temperatura.
Si el gato duerme enroscado o cerca de otros gatos, probablemente la casa está demasiado fría; es conveniente subir la temperatura o colocar su camita cerca de una fuente de calor, con una manta. De cualquier forma, por sí solo encontrará el punto más caliente para acurrucarse.
Con respecto a la alimentación, es conveniente que los sujetos con tendencia al sobrepeso, al moverse menos, no ingieran alimentos entre comidas. Intenta hacerles jugar más de lo normal y elige alimentos ligeros como el Schesir húmedo natural.